Llega el mes de enero y la tensión de las oposiciones empieza a notarse. Hay que cargarse de energía e intentar no quedarnos sin batería a medio camino. Para mí, una de las cosas más difíciles de todo este proceso es mantener la motivación alta. El grado de motivación influye directamente en nuestra capacidad de actuar y aunque muchas veces solo encontramos el desánimo, es aquí donde se hace vital hacer un ejercicio de reflexión que nos ayude a recordar por qué emprendimos este camino.